Aquí estamos.

Quizás, si lees esto hoy, serás residente o adjunto primerizo, no lo sé. El rumbo es lo de menos si hace con curiosidad y uno lo vive como un descubrimiento responsable. Creo que así se acepta mejor todo lo que tiene que ver con el desarrollo de una idea y sus dificultades derivadas.

El mundo de los adultos puede resultar muy curioso. En este periplo como adjunto he descubierto muchas cosas, no pocas negativas, pero todas se basan en una misma inercia monótona, siempre es lo mismo. Lo iremos desarrollando cuando nos veamos.

Verás, así de entrada, te diría que cuando ingresas al mundo laboral te metes de lleno en una dimensión básica del ser humano donde pierdes buena parte de tu inocencia y empiezas a ver como funciona y se expresa nuestra manera de vivir. Nuestra sociedad se rige por una ideología, el liberalismo, reducida a su aspecto económico, el neo-liberalismo, el cual establece:

  1. Que si se siguen sus normas como es debido produce progreso y bienestar.
  2. Que, por ello mismo, es ejemplar y debería ser preferentemente asumido por cualquier persona con sentido común, otras naciones o civilizaciones.
  3. Que es la mejor alternativa real y posible a seguir de la actualidad (sobre todo desde la caída del muro de Berlín).

Esta ideología se aplica a cualquier ámbito de nuestras vidas, incluido la medicina, los cuidados de salud y sus instituciones. Bien, todo esto ha fallado, pero nadie quiere reconocerlo o criticarlo seriamente. ¿Por qué? A ver si te lo demuestro.

¿Alguien que lee esto tiene hijos pre o adolescentes? En este sitio tan nuestro, la causa de muerte no natural más probable de esa persona es que se Suicide. Ni que le peguen un navajazo, la violen, golpeen, tenga un accidente de tráfico, se caiga, se ahogue, se pase con cualquier tipo de droga, tenga un golpe de calor, etc. No, es que un día de estos – y puede ser pronto – haya entrado un estado de sufrimiento tal que se vea obligado a pararlo mediante el abandono de su realidad, es decir, quitándose voluntariamente la vida. Este es el mundo que le estamos dejando. Y este es el nivel de negación.

«El suicido es la principal causa absoluta de muerte en España entre los 15 y los 29 años, es uno de los datos que arroja el Observatorio del Suicidio del año 2021, que detalla que es la principal causa de muerte no natural en nuestro país, y además, se ha convertido en un problema entre jóvenes y adolescentes» (sobre todo Hombres, el paréntesis es mío).

«El número de casos con conducta suicida entre adolescentes ha experimentado un acentuado crecimiento en el periodo 2012-2022 (1.921,3%), destacando el incremento producido en el periodo post-COVID-19, entre 2020 y 2022 (128%)».

La ideología inculcada hace imposible plantearse otro mejor nivel de organización o impone asumir que este mundo, con sus cosas más negativas, es mejor que cualquier otra alternativa y que dichas cosas negativas serán en su mayoría solventables o mejorables, especialmente gracias al desarrollo tecnocientífico. Ah, por su puesto, a todo esto ha ayudado , y mucho, la deriva reaccionaria de las «políticas» de los autodenominados partidos o movimientos de izquierda, en especial el feminismo (otro día hablamos de cómo se comieron la tostada). La mediocridad educativa inculcada por el propio sistema es fundamental para su manera de funcionar – cosa que ya no se esconde, como lo han hecho partidos políticos progresistas en nuestro país (PSOE y Podemos) favoreciendo que cualquier alumno pase de curso sin límites de suspensos, aludiendo a no sé qué nuevas maneras de evaluación, y dejando la educación más compleja y plural para bolsillos más pudientes. Esto hace que se produzcan luego innumerables incongruencias que nadie se atreve a aceptar en público, pero que se viven de manera ardiente en el fuero interno. Te muestro tres ejemplos así a vuelapluma:

  1. Los médicos son un colectivo humano con muy escasa capacidad crítica e intelectual y, todavía menos, gestión emocional, aunque la mayoría se cree en la élite educativa por la adquisición de mera habilidad técnica – hay que decir que algunos son realmente virtuosos – más o menos bien remunerada para el lamentable estado del modelo económico español, se les debería considerar una de las mayores evidencias de lo que constituye el fracaso educativo de la sociedad. Hay demasiada inteligencia desaprovechada. Esto es extensible a casi cualquier profesión de similar grado de formación.
  2. En nuestro medio, la medicina privada es muy poco eficiente. Es peor que la pública, la cual la mayoría de ciudadanos no sabe apreciar y, menos aún, utilizar. Esto último es el reflejo de políticas corruptas e ineficaces.
  3. El poder económico hace que la ciencia médica se adapte a él, como lo ha hecho con otros, por ejemplo con el feminismo o con el hip o hop, que son otras dos herramientas bien procesadas y aplicadas de manera dirigida para extender la cultura de consumo y explotación laboral y humana (con sus consecuentes efectos para la salud corporal y también mental, especialmente el suicidio que afecta a los hombres, los principales perjudicados del sistema).

Lo que deberías hacer ahora es buscar el por qué, no indignarte tanto.

Pero «prefiero no pensar en ello», ese es el lema postmoderno, la letanía que nos hace presas de la zanahoria mas vulgar por la que insultamos, cancelamos o matamos a quien haga falta. Le tenemos miedo a la subversión porque no sabemos nada de… De Belleza, diría yo. Huimos de la naturaleza directos hacia lo material que nos impone una cultura de trabajo y consumo compensatorio basado en el ocio cultural más espectacular y absurdo que encumbran todos los jinetes del emprendimiento con sus falsas extravagancias. ¿Sabes una cosa? Yo creo que estamos preparados para trabajar de una manera técnica, pero no para pensar. Así es como este sistema permite que vivamos como lo hacemos. La medicina es epítome de este fracaso educativo, esclava de Descartes, segmentación y mecanicismo puro, cuarto y mitad de pavo cocido; todo ello en nombre de una eficiencia económica y práctica que, además, es mentira y que en gran parte es debida a una burocracia controladora soviética adorada por todos los neoliberales llorones del papá Estado, su principal sostén y quien salva sus bancos, con nuestro dinero, cada vez que toca. ¿Por qué? «No hay alternativa», dicen. Como los adolescentes cuando se suicidan, parece.

Veo demasiada narrativa, es decir, mucho postureo estético, pocas ideas y no poca persuasión para profesionales y ciudadanos que se han dejado seducir por una idea de éxito con aire acondicionado muy bien vendida que, en realidad, es un devaluación de sus más maravillosas capacidades humanas. Idea que ellos mantienen con su técnica aprendida. Y mira que he visto gente trabajadora e inteligente. ¿Por qué?

Yo me puse a buscar en la filosofía y en el arte. Empecemos por algo, tratemos de entender lo que se pueda. Está todo muy desorganizado, ya hablaremos.

Filippo.FRV


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